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La salud ¿Qué sabemos?

 

Es importante esto de la salud, de hecho podríamos decir que es lo más importante en nuestra vida en lo que concierne a la parte física. Pero ¿Cuánto sabemos de la salud. Lo más seguro es que sabemos muy poco de ella, incluso nos sorprendería saber la cantidad de enfermedades que existen.

Creo que hemos destrozado tanto nuestra tierra, que le llamamos calidad de vida a tener muchos médicos que nos puedan atender, cuando la realidad es que no debiéramos tener ninguno.

Hemos creado tantos virus,(y a tantos otros los hemos despertados) tantas enfermedades, que ahora que ya poco se puede hacer, solo esperar, incluso hemos creado una sociedad de lame traseros,Si un médico es deficiente en su atención, debe saber que actúa con deficiencia, ya que si no se le dice, entonces seguirá actuándo de la misma manera, olvidándose del juramento que hicieron al graduarse, ¿O yo estoy tan desfasado que no me he enterado que ya no hacen ese juramento?.

Hemos logrado que nuestro sistema inmunológico se vuelva inoperante, que ya no es capaz de resistir tanto asedio.

Se está convirtiéndo el aire de las fábricas, en aire mas respirable que el del campo abierto. ¿O no lo ha notado usted?.

Tanta es la ignorancia del ser humano, que aún hoy, no puede comprender que la tierra es un ser vivo compuesto de muchos seres, y que no pueden vivir unos sin los otros. ¿Cómo no vamos a tener toda clase de enfermedades, si eliminamos todo aquello que es parte de nosotros?.

---Nos vanagloriamos del estado de bienestar que hemos logrado, preocupándonos de lo tersa que debemos tener nuestra piel

Cuando nuestro corazón se revuelca en la miseria de nuestros sentimientos, o sino, pregunteselo a ellos, si a los que ve caminando a su izquierda.

Valle de verdes trigales, con un cántaro lleno de límpida agua, sacada del limpio manantial de tu corazón.

Los hijos van por delante, (son los que necesitan el pan).

Su madre les cuida las espaldas, orgullosa de que nunca se han quejado. Su padre, vigilante de que entre las piedras no salga una alimaña, o a lo mejor si desea que salga, ya que así, su mujer y sus hijos podrán comer ese día. Si hasta parecen una familia, dirá usted. Pero que atrasados están -- añadirá -.Si ahora lo que se lleva es que cada uno mire por si mismo.

J.J.

 

S1.01

Agua y jabón

Diarrea infantil

La segunda causa de muerte infantil en el mundo no es el paludismo, ni la tuberculosis, ni el sida, sino...(...) la diarrea.

Sin embargo, muchos niños estarían vivos hoy, si ellos y sus familias se hubieran lavado las manos regularmente con agua y jabón.

Investigadores de la facultad de higiene y medicina tropical de Londres, descubrieron que, "lavarse bien las manos", llega a reducir las enfermedades diarréicas en un cuarenta y tres por ciento, y el mismo efecto puede producirse en las infecciones del tracto respiratorio que es la principal causa de muerte infantil.

Un amplio estudio realizado para el ejército estadounidense reveló que, los síntomas del resfriado desaparecían en el cuarenta y cinco por ciento de los soldados, cuando se lavaban las manos cinco veces al día.

 

S1.02

Esclerodermia

Piel dura

El término esclerodermia proviene de un vocablo griego que significa, "piel dura", aunque no solo afecta a la piel, si no a todo el tejido conjuntivo, se trata de una enfermedad autoinmune crónica que ataca principalmente a mujeres y se caracteriza por un engrosamiento cutáneo anormal.

Como los síntomas y su grado de afectación varían en cada paciente, suelen admitirse diagnósticos equivocados, en algunos casos, durante años.

La esclerodermia es un trastorno de causa desconocida, los científicos concuerdan en que el organismo del enfermo produce un exceso de colágeno, que luego ataca los tejidos sanos del cuerpo, de ahí que suela decirse que es una enfermedad en la que el organismo se ataca a si mismo.

 

S1.03

Microbios

¿Qué me pasa........?

Fiebre, dolores de garganta y cefaleas, seguidos de vómitos, dolores abdominales y diarrea, continuando con hemorragias copiosas e incontrolables tanto interna como externamente, y en nueve de cada diez casos sobreviene rápidamente la muerte... el ébola.

En los años treinta, los científicos descubrieron la sulfanilamida, la primera sustancia que podía combatir las bacterias sin dañar gravemente a la persona afectada.

En los años subsiguientes, los científicos elaboraron nuevos fármacos potentes, con el fin de combatir las enfermedades infecciosas.

La cloroquina contra el paludismo, los antibióticos para contener la neumonía, la escarlatina y la tuberculosis.

Para 1965 ya había mas de 25.000 antibióticos distintos. Las vacunas, redujeron de forma notable la incidencia del sarampión, las paperas y la rubeola.

En 1955, se lanzó una campaña masiva de vacunación contra la poliomelitis, la viruela fue erradicada casi en todo el planeta.

Al inventar el microscopio electrónico, (un aparato que permite a los científicos observar virus un millón de veces mas pequeños que una uña) estos microscopios y otros adelantos técnicos han permitido conocer y combatir como nunca antes las enfermedades infecciosas.

 

S1.04

¿Asesinos........?

Sin embargo estos, (los microbios) pocos deseos tenían de desaparecer del planeta por el solo hecho de que la ciencia inventase medicamentos y vacunas, lejos de darse por vencidos, los microbios conocidos asesinos contraatacaron, peor aún, afloraron microbios que hasta entonces eran desconocidos en el campo médico.

Enfermedades mortales que se creían controladas han salido de nuevo a la superficie, mas mortíferas que nunca antes, y mas difíciles de combatir con medicamentos.

Como ejemplo la (tuberculosis) (TB) se cobra la vida de anualmente más o menos tres millones de personas, "más de 7.000 por día".

El cólera;;; fuera del normal, en Asia a aparecido una cepa totalmente nueva.

El dengue;;; transmitido por los mosquitos, se calcula que todos los años mata a más de 20.000 personas, como sucede con la mayoría de las enfermedades virales, no existe vacunación para prevenirla, ni fármaco que la combata.

El paludismo;;; mata a más de dos millones de personas cada año, los parásitos y los mosquitos que lo transmiten, son cada vez más difíciles de eliminar.

Azotes como el sida;;; atacándo una parte primordial en la vida del ser humano, ya para 1.994, había infectado a más de quince millones de personas en el mundo, ¿Cuántas hoy?. Aún hoy es incurable.

síndrome pulmonar;;; causado por hantavirus, transmitido por el ratón de campo, apareció en el sudoeste de Estados Unidos.

En Sud América se han desarrollado dos tipos de fiebres, hemorrágicas las dos, nuevas y letales.

También han surgido otras enfermedades terribles provocadas por virus, que incorporan nombres extraños y exóticos.

lassa;;; valle del rift;;; oropuche;;; rocío;;; guanarito;;; encefalitis equina venezolana;;; cirueta de los monos;;; machupo;;; chikungunya;;; mokola;;; duvenhage;;; le dantee;;; sindbis;;; bosque de kyasanur;;; bosque de semliki;;; crimea congo;;; marburg;;; o´nyongnyong;;; ébola;;; encefalitis;;; paponisisa;;; neumonía;;; escarlatina;;; tuberculosis;;; rubeola;;; sarampión;;; paperas;;; poliomelitis;;; viruela;;; fiebre amarilla;;; chagas;;; hepatitis;;;

Tricomoniasis - - - - - - - - = 236 millones de personas infectadas.

Clamidia - - - - - - - - - - -- = 162 millones de personas infectadas.

Gonorrea - - - - - - - - - - -- = 78 millones de casos nuevos todos los años.

verrugas genitales - - - --- = 23 millones de casos nuevos todos los años.

Herpes genital - - - - - - --- = 21 millones de casos nuevos todos los años.

Sífilis - - - - - - - - - - - - ---- = 19 millones de casos nuevos todos los años.

chancroides - - - - - - - - --- = 9 millones de casos nuevos todos los años.

 

S1.05

¿Y resisten........?

--Una de las bacterias mas temidas en los hospitales, es la de las cepas farmacoresistentes del staphilococcus aureos, estos gérmenes aquejan a las personas enfermas y débiles, causándoles infecciones sanguíneas letales, neumonías y choques sépticos.

Según cierta estadística, este estafilococo mata a unas sesenta mil personas anualmente en Estados Unidos, mas de los que mueren por causa de accidentes automovilísticos.

En el decurso de los años, han surgido cepas tan resistentes a los antibióticos que para 1.988 solo uno de ellos podía contenerla;;; la vancomicina;;;.

Sin embargo poco después empezaron a llegar informes de todo el mundo de cepas resistentes a este antibiótico. "El enterococo se alimentaba de la vancomicina".

En los países en vías de desarrollo, ya para el año 2.007, continúan muriendo más de 14.200.000 (catorce millones docientos mil) menores de cinco años, debido a la enfermedad más terrible que azota a esta generación.... la indiferencia.

 

S1.06

Aprendizaje

Para 1.995, las enfermedades infecciosas y parasitarias se convirtieron en las principales asesinas, pues todos los años segaban hasta esa fecha mas de 16.500.000 (dieciseis millones cuatrocientas mil personas)vidas.

Salmonelosis;;; Shigelosis;;; Disenterías;;; Tifoideas;;; Lepra;;; Triquinosis;;; Citomegalovirus;;; Virus de Epstein Barr;;; Toxoplasmosis;;; Tripanosomiasis;;; Enfermedad de Lyme;;; Leishmaniosis;;; Fiebre de Malta;;; Tifus;;; Filariasis;;; Fiebre de las garrapatas del Colorado;;; Leucemia;;; Linfoma;;; Alzheimer;;; Parkinson;;;.

A principios del siglo veinte, la investigación científica permitió al ser humano, comprender más profundamente la maravillosa complejidad de la sangre. Los científicos aprendieron que hay diferentes tipos de sangre. Para las transfusiones es crítico determinar compatibilidad sanguínea entre el donante y el paciente. Los hechos muestran que la cuestión de la incompatibilidad va mucho mas allá de los relativamente pocos tipos de sangre entre los cuales los hospitales buscan compatibilidad.

Pero hay mas de cuatrocientos antígenos que han sido identificados y caracterizados en los glóbulos rojos, por ello no es raro encontrarse que una transfusión sea la responsable de enfermedades que sorprenderían.

En su tiempo, la obra "Técnica de la transfusión de sangre" consideró en su artículo "otras enfermedades infecciosas relacionadas con las transfusiones", (tales como la malaria, la sífilis, la infección y por citomegalovirus) entonces dice: "Hay informes de que hay otras enfermedades que se transmiten por transfusión de sangre, entre ellas, infecciones por el virus herpético, mononucleosis infecciosa (el virus de Epstein Barr), toxoplasmosis, tripanosomiasis (enfermedad del sueño africana y enfermedad de chagas), leishmaniosis, brucelosis (fiebre de malta), tifus, filariasis, sarampión, salmonelosis, y fiebre de las garrapatas del colorado... en realidad la lista de esas enfermedades sigue creciendo, alguna vez hemos leído en algún titular..¿Enfermedad de Lyme, por una transfusión?. Es poco probable, pero los peritos se preocupan, ¿Está libre de riesgo la sangre del donante que tuviera la enfermedad de Lyme?. A varios funcionarios de sanidad se les preguntó si aceptarían tal sangre. Todos respondieron que no, aunque ninguno recomendó que se descartara la sangre de los donantes. ¿ Qué debe pensar usted entonces de la sangre conservada, que ni siquiera los mismos peritos aceptarían?.

 

S1.07

Hemoglobina

Esto nunca lo he entendido muy bien, así que ahora trataré de hacerlo mejor. (De entenderlo, digo).

La hemoglobina de los glóbulos rojos, transporta el oxígeno que necesitamos para la salud y la vida, por eso, si alguien ha perdido mucha sangre, pudiera parecer lógico el simplemente reemplazarla.

Normalmente uno tiene 14 o 15 gramos de hemoglobina en cada 100 centímetros cúbicos de sangre, (otra medida de la concentración es el hematócrito, que por lo general es del 45 por ciento.

La "regla aceptada", era una transfusión preoperatoria para el paciente si su hemoglobina era inferior a 10 o (un hematócrito de 30%). La mayoría de los anestesiólogos exigen una hemoglobina de 10/dl para la cirugía electiva.

En una conferencia sobre las transfusiones de sangre, el profesor Howard L. Zauder preguntó: "¿Cómo llegamos a un número mágico?". Dijo claramente: "La etiología del requisito de que el paciente tenga 10 gramos de hemoglobina (Hb) antes de recibir un anestésico está envuelta en tradición, rodeada de oscuridad, y desprovista de comprobación clínica o experimental".

"Porqué es normal un nivel de hemoglobina de 14 si uno puede pasarla con mucho menos?.

Uno tiene una considerable capacidad de reserva con relación a portar oxígeno, de modo que esté listo para hacer ejercicio o efectuar trabajo pesado.

Estudios de pacientes anémicos hasta revelan que "es difícil detectar un déficit en la capacidad para trabajo con concentraciones de hemoglobina tan baja como de 7g/dl. Otros han hallado prueba de que el funcionamiento solo afecta moderadamente.

 

S1.08

Defendiéndonos

Por mas que he querido, no hay caso, sencillamente no puedo verlos, pero están ahí. Parecen hormiguitas yendo de un lugar a otro, tratándo de entrar en mi cuerpo, se adhieren a él, se empeñan en colarse en mi interior.

Les encanta el ambiente cálido y nutritivo de mi cuerpo y, una vez dentro, su número crece alarmantemente. Si se los dejara actuar libremente, en poco tiempo me colonizan por completo.

Así que para contrarrestar esa tremenda fuerza destructiva, la única respuesta es, la guerra, una guerra interna, una guerra total e inmediata entre estos invasores, que son unos extraños portadores de enfermedades y los dos billones de soldados que forman mi sistema inmunológico.

Acá no hay tregua, no se hacen prisioneros, ya que la vida está en juego, se trata de ellos o yo. Normalmente gano yo, aunque no siempre es así, ya que si no les proveo del alimento necesario, pueden quedar tan débiles, que no podrían hacer frente a esa constante invasión.

El resultado depende de la rapidez y eficacia con la que mi sistema inmunológico se haya preparado para la batalla.

El sistema inmunológico, es uno de los mas increíbles y asombrosos de nuestro maravilloso cuerpo, es prácticamente el mas complejo de todos los órganos, casi tanto como nuestro cerebro. Reconoce moléculas que nunca antes habían estado en el cuerpo.

Puede diferenciar entre lo que pertenece al cuerpo y lo que es ajeno a el. Y si se trata de alguien extraño, sencillamente le declara la guerra.

Pero. ¿Cómo sabe el sistema inmunológico lo que pertenece al cuerpo y lo que no?. Gracias a una molécula proteínica especial, llamada MHC (complejo mayor de histocompatibilidad), que recubre la superficie de casi todas nuestras células y actúa como señal identificadora.

Es decir, comunica al sistema que la célula es benigna, parte de nosotros y exclusivamente nuestra. De esta forma el sistema inmunitario reconoce y acepta nuestras propias células, pero ataca a cualquier otra que tenga moléculas diferentes en la superficie, ya que no hay que olvidar que las células que no son nuestras, presentan moléculas diferentes.

Y pensar que yo me creía indivisible

Por medio de estas moléculas superficiales, nuestro sistema inmunológico considera a cada célula como "nosotros" o "ellos", como propia o extraña, y si es ajena desencadena una reacción. El sistema inmunológico debe constantemente discriminar entre lo propio y ajeno, ese es uno de los fundamentos básicos de la inmunología

En lo "ajeno" entran todos los organismos causantes de enfermedades, como los virus, parásitos, hongos y bacterias.

La piel, no importa de que color, ni a que raza pertenece, puede ser la paleonégrida o la alpina o la sibérida o la bontúida o la índica o la sínida o la sudánica o la mediterránea o la paleomogólida o lanilótida o la nórdica o la túngida o la etiópica o la eslava o la pígmida o la orientálida o la esquímida o la indomelánida o la arménida o la khoisánida o la melanésida o la dinárida o la austrálida o la polinésica o las americanas, con sus mas de diez variedades, (es que me cansé).

Sin embargo todas ellas con la misma piel, piel que es la primera línea defensiva contra los invasores. Es mas que una cubierta protectora pasiva, no solo sirve para que nos pongamos cremas en ella, tiene células que advierten al sistema inmunitario de la presencia de microorganismos invasores.

Billones de bacterias benignas viven en la piel, en algunas zonas hasta tres millones de ellas por centímetro cuadrado Algunas producen ácidos grasos que estorban el desarrollo de hongos y bacterias que nos pueden perjudicar, tiene células especializadas que pueden responder desde el exterior.

Pero no queda ahí la cosa, en la parte interna de nuestra piel, ¿qué nos encontramos?. Pues unas membranas que cubren toda la parte interna de nuestra piel y que secretan mucosidad que atrapa a los microbios que pudiesen haber traspasado la parte exterior de nuestra piel.

La saliva, las secreciones nasales, y las lágrimas contiene sustancias que matan a estos microbios invasores.

Los cilios, similares a pelillos que están situados en las vías que conducen hasta los pulmones , empujan la mucosidad y los desperdicios hasta la garganta, desde donde se expulsan tosiendo o estornudando. Ahora si estos invasores llegan hasta el estómago, son eliminados por ácidos, descompuestos por las enzimas digestivas o bien quedan atrapados en la mucosidad que recubre el estómago y los intestinos, con lo que terminan siendo evacuados junto con otros desperdicios corporales.

 

S1.09

Mis soldados

Estas son simples escaramuzas comparadas con las batallas encarnizadas que se producen una vez que los organismos externos rompen estas barreras defensivas y penetran en la corriente sanguínea y en los fluidos o tejidos corporales.

Lo que han hecho, ha sido invadir el territorio donde se despliega la artillería del sistema inmunológico, una fuerza compuesta de dos billones de glóbulos blancos.

Estos glóbulos se producen en la médula ósea - aproximadamente un millón por segundo - salen de allí, maduran y forman tres divisiones diferentes: los fagocitos y dos clases de linfocitos, a saber, las células T (hay tres tipos principales: auxiliares, supresoras y asesinas) y las células B.

Aunque el sistema inmunológico tenga una fuerza compuesta de billones de soldados, cada uno puede pelear contra un solo tipo de invasor.

Durante una enfermedad pueden generarse millones de gérmenes, cada uno con la misma clase de antígeno, pero diferentes enfermedades - incluso variedades dentro de la misma enfermedad - tienen diferentes antígenos.

Antes de que las células T y las células B puedan atacar a estos invasores, han de poseer receptores que puedan fijarse a sus antígenos correspondientes.

De ahí que las células T y las células B haya muchos receptores diferentes, específicos para los antígenos de cada enfermedad, mientras que cada célula individual T y B presentan receptores que son específicos para un solo antígeno patógeno.

Como dijo alguien entendido,"El sistema inmunológico está diseñado para reconocer a los invasores externos. Para eso genera aproximadamente unos 10¹¹ (100.000.000.000) tipos diferentes de receptores inmunológicos de manera que sin importar la forma o tamaño del invasor, haya algún receptor complementario que lo reconozca y lo elimine.

Así que entre los grupos de células T y B se encuentra el receptor específico que corresponde a cada antígeno que entra en el cuerpo, tal como una llave encaja en una cerradura.

Imagígese que hay un cerrajero que fabrica millones y millones de diferentes cerraduras, pero no hace llaves, otro fabrica millones y millones de llaves diferentes, pero no hace cerraduras.

Ahora se arroja todo a un contenedor gigante, y se revuelve bien, de modo que cada llave encuentra la cerradura que le corresponde, su propia cerradura.

Como si se tratasen de cerraduras con sus ojos correspondientes, millones de gérmenes con sus antígenos invaden nuestro cuerpo y circulan por la corriente sanguínea y el sistema linfático.

Como millones de llaves, tambien circulan por el mismo caudal nuestras células inmunes con sus receptores y encajan con los antígenos correspondientes de los gérmenes.

Cada categoría de linfocitos desempeña una función específica en la lucha contra la infección.

Las células auxiliares T (uno de los tres tipos principales de células T) son decisivas, pues organizan las diversas reacciones del sistema inmunológico.

Accionadas por la presencia de antígenos enemigos, avisan a las tropas del sistema inmunológico mediante señales químicas (proteínas llamadas linfocinas) y aumentan sus filas en millones.

Son precisamente las células auxiliares T las escogidas por el virus del sida como blanco de sus ataques.

Una vez eliminadas, el sistema inmunológico se vuelve prácticamente inútil, lo que hace que la víctima de sida sea vulnerable a casi todo tipo de enfermedades.

J.J.

 

S1.10

Los basureros

¿Que pasa con los fagocitos apoyados por las células auxiliares T?. Su nombre significa "comedores de células", y podría decirse que son basureros.

No son muy escrupulosos, pues devoran cualquier cosa que parezca sospechosa, sean microorganismos extraños, células muertas o cualquier otro tipo de desperdicio.

Son a la vez una fuerza defensiva contra los gérmenes patógenos y un servicio de recogida que engulle las basuras.

Incluso se comen las sustancias contaminantes que provienen del humo de los cigarrillos que ennegrecen los pulmones, aunque si se sigue fumando durante mucho tiempo, el humo los destruye a un ritmo mayor que el de su reproducción.

No obstante, algunas de sus comidas son indigeribles, incluso mortales, como por ejemplo el polvo de sílice o las fibras de amianto.

Existen dos tipos de fagocitos, los neutrófilos y los macrófagos.

La médula ósea produce unos cien mil millones de neutrófilos cada día.

Viven tan solo unos días, pero cuando hay infecciones su número se multiplica hasta cinco veces.

Cada neutrófilo puede capturar y destruir hasta 25 bacterias, y entonces muere, pero hay una afluencia constante de reemplazos.

Por otra parte, los macrófagos pueden destruir cien invasores antes de morir.

Son mas grandes y fuertes, y viven mas que los neutrófilos. Solo tienen una acción de respuesta frente a los invasores o la basura: comerlos.

No obstante, sería un error pensar que los macrófagos son solamente unidades de eliminación de basuras, ya que pueden fabricar hasta 50 tipos de enzimas y agentes antimicrobianos y funcionar como enlaces de comunicación, no solo entre las células del sistema inmunológico sino entre células productoras de hormonas, células nerviosas e incluso cerebrales.

J.J.

 

S1.11

Refuerzos

Cuando un macrófago ingiere un microorganismo hace mas que comerlo. Como casi todas las células del cuerpo, el macrófago está recubierto por molélucas MHC que lo identifican como perteneciente al cuerpo.

Pero cuando el macrófago se come a un gérmen, la molécula MHC (complejo mayor de histocompatibilidad), saca y muestra un fragmento del antígeno enemigo sobre uno de los surcos de su superficie.

La muestra actúa como bandera roja para el sistema inmunológico y da la voz de alarma de que un organismo extraño anda suelto en nuestro interior.

Al accionar esta alarma, el macrófago pide refuerzos, más macrófagos, millones. Aquí es donde entran en juego las células auxiliares T.

Millones de ellas pululan por nuestro cuerpo, pero el macrófago debe reclutar un tipo específico: uno que tenga el tipo de receptor que se fije al antígeno concreto que despliega el macrófago.

Una vez que este tipo de célula auxiliar T llega y se pone en contacto con el antígeno enemigo, el macrófago y la célula auxiliar T intercambian señales químicas.

Estos compuestos químicos semejantes a hormonas, o linfocinas, son proteínas extraordinarias que tienen una asombrosa variedad de funciones para regular y acelerar la respuesta del sistema inmunológico frente a los gérmenes infecciosos.

El resultado es que tanto los macrófagos como las células auxiliares T se reproducen prodigiosamente. Esto significa que más macrófagos comen a más gérmenes invasores y más células auxiliares T con las características necesarias se fijan a los antígenos que los macrófagos desplegarán, con lo que las filas de las fuerzas inmunológicas se multiplican enormemente y se eliminan hordas enteras de gérmenes infecciosos específicos.

J.J.

 

S1.12

Adiestramiento

Las células T y las células B no pueden ir directamente a la guerra después de salir de la médula ósea.

Su armamento es ultramoderno, lo que obliga a un adiestramiento de alta tecnología antes de salir a luchar.

Las células T se dedicarán a la guerra biológica, mientras que las B se especializarán en misiles dirigidos. Ambas se entrenan en las escuelas técnicas del sistema inmunológico.

Con este fin. la mitad del millón de linfocitos que se produce cada minuto en la médula ósea va hasta el timo- una pequeña glándula situada detrás del esternón-- para recibir entrenamiento como células T.

A este respecto, un libro llamado The Body Victorius comenta:: "Los linfocitos que asisten a la escuela de adiestramiento técnico del timo son las células auxiliares, las supresoras y las asesinas, llamadas linfocitos T (o células t) y constituyen los elementos indispensables de las fuerzas armadas del sistema inmunológico".

Con este fin, la mitad del millón de linfocitos que se produce cada minuto en la médula ósea va hasta el timo -- una pequeña glándula situada detrás del esternón -- para recibir entrenamiento como células T.

Los linfocitos, que asisten a la escuela de adiestramiento técnico del timo son las auxiliares, las supresoras y las asesinas, llamadas linfocitos T o (células t) y constituyen los elementos indispensables de las fuerzas armadas del sistema inmunológico.

J.J.

 

S1.13

La otra mitad

La otra mitad de los linfocitos no entrenados, son células B que van hasta los nódulos linfáticos y tejidos relacionados para ser adiestradas en la fabricación y lanzamiento de misiles dirigidos que reciben el nombre de anticuerpos.

Cuando las células B se agrupan en estos tejidos, son como páginas en blanco: no saben nada, y deben aprender desde cero para adquirir la capacidad de reaccionar de forma específica contra sustancias ajenas al cuerpo.

En los nódulos linfáticos una célula B madura, activada por células T auxiliares y antígenos relacionados, prolifera y se diferencia para formar células plasmáticas que segregan anticuerpos idénticos con especificidad única, a un ritmo de aproximadamente diez mil moléculas por segundo en cada célula.

A medida que que las células T maduran en el timo, una de ellas aprende de alguna forma a reconocer los antígenos de, por ejemplo el virus de la hepatitis, otra aprende a identificar antígenos de una variedad de la gripe, una tercera a detectar el virus del resfriado, y así sucesivamente.

En la naturaleza hay antígenos con centenares de millones de formas diferentes, por lo que el timo debe producir grupos de células T que reconozcan a cada una.

De hecho, produce a gran ritmo decenas de millones. Aunque solo unas pocas reconozcan a un antígeno en particular, el número de células inspectoras es lo bastante grande como para identificar la variedad casi infinita de antígenos que produce la naturaleza.

Mientras algunas de las células auxiliares T estimulan a los macrófagos a multiplicarse, otras situadas en los nódulos linfáticos, se fijan a las células B situadas allí y hacen que se multipliquen.

Muchas se convierten en células plasmáticas. De nuevo, las células T han de tener los receptores apropiados que se unan a las células B y las motiven a formar células plasmáticas, que a su vez producen millones de anticuerpos cada segundo.

Como cada célula plasmática fabrica un tipo único de anticuerpo, con un receptor específico para cada antígeno patógeno, pronto hay billones en las líneas de batalla que apuntan hacia los antígenos de una enfermedad específica.

Se fijan a los invasores, los detienen, hacen que se reagrupen y los convierten en presas mas apetecibles para los fagocitos, lo que unido, a ciertas sustancias químicas liberadas por las células T, produce en los macrófagos un hambre insaciable, haciendo que engullan a millones de microorganismos invasores.

J.J.

 

S1.14

Las T asesinas

Al llegar a esta etapa, las células auxiliares T han reclutado millones de macrófagos basureros que engullen enemigos y animan a las células B y a sus anticuerpos a que se unan a la lucha contra los invasores, pero las células auxiliares T aún llaman a más refuerzos.

Ordenan unirse a la batalla a millones de los más fieros luchadores: Las células asesinas T.

El propósito de los virus, bacterias y parásitos es introducirse en las células corporales, ya que una vez dentro están a salvo de los macrófagos y de las células B con sus anticuerpos.

Sin embargo, no están a salvo de las células asesinas T, ya que si una de estas células infectadas tan solo roza a una célula asesina T desencadenará un ataque: acribillará al invasor con proteínas letales, destruirá su ADN y derramará su contenido hasta que muera.

De esta forma, las células asesinas T pueden atacar y destruír incluso a células mutantes o que se hayan vuelto cancerosas.

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J.J.

 

S1.15

Un poco de historia

En el invierno del año 1667, llevaron a un lunático agresivo, llamado Antoine Mauroy, ante Jean-Baptiste Denis, insigne médico del rey LuisXIV de Francia.

El facultativo disponía del "remedio" ideal para la locura: Una transfusión de sangre de ternero, con la que esperaba calmar al paciente.

Pero a Mauroy no le fue muy bien, aunque mejoró al realizársele una segunda transfusión, la demencia no tardó en volver a dominarlo, y murió poco después.

Pese a descubrirse más tarde que Antoine Mauroy había fallecido por envenenamiento con arsénico, los experimentos del doctor Denis con sangre de animales suscitaron vivas discusiones en Francia.

Finalmente se vedaron dichas prácticas en 1670, prohibición que fue secundada posteriormente por el parlamento ingles e incluso el papado, así que las transfusiones se dejaron a un lado por los siguientes ciento cincuenta años.

En el siglo XIX resurgió la transfusión defendida principalmente por el obstreta ingles James Blundell, quién resucitó el interés por dicho método al mejorar las técnicas, utilizar instrumental más avanzado e insistir en el uso exclusivo de sangre humana.

Pero en 1873, el médico polaco F. Gesellius frenó el reavivamiento de las transfusiones al publicar un inquietante descubrimiento:

Habían ocasionado la muerte a más de la mitad de los que habían recibido sangre por medio de transfusión.

Al conocerse esos datos, el procedimiento fue blanco de las críticas de eminentes médicos, de modo que volvió a decaer su popularidad.

En 1878, un doctor francés, George Hayem, perfeccionó una solución salina, que en su opinión podría utilizarse como sucedáneo de la sangre, y que a diferencia de esta, no acarreaba efectos secundarios, no se coagulaba, y era fácil de transportar.

Como es lógico, la solución salina de Hayem llegó a utilizarse extensamente pero por sorprendente que parezca, la opinión volvió a decantarse por la sangre. ¿Porqué?.

En 1900, el patólogo austriaco Karl Landsteiner descubrió la existencia de los tipos de sangre y constató que estos no siempre son compatibles entre si.

No era de extrañar que tantas transfusiones acabaran en tragedia, pero a partir de ese momento era posible evitarlo con solo asegurarse de que los tipos del donante y el receptor fuesen compatibles.

Con este conocimiento, los médicos recuperaron la confianza en las transfusiones, justo a tiempo para la Primera Guerra Mundial.

Durante la Primera Guerra Mundial, se practicaron muchas transfusiones a los soldados heridos. Antes había sido imposible llevar el fluído vital a los campos de batalla, pues se coagulaba con rapidéz.

Pero a comienzos del siglo XX, el doctor Richard Lewisohn, del hospital neoyorquino Mount Sinaí, probó con exito un anticoagulante: el citrato de sodio, para muchos médicos, aquella emocionante innovación contituyó todo un milagro.

"Fue casi como si se hubiera logrado detener el sol", escribió el doctor Bertram M. Bernheim, eminente médico del momento.

La segunda Guerra Mundial, registró un aumento en la demanda de sangre, el público se vió sometido a un bombardeo de carteles con lemas tales como. "Dona sangre ahora". "Tu sangre puede salvarlo" o "El dió su sangre". ¿La darás tú?

Tales peticiones tuvieron gran acogida. Según cálculos, durante la Segunda Guerra Mundial se donaron en E.E.U.U. unos trece millones de unidades, al tiempo que solo en Londres se recogieron y distribuyeron más de 260.000 litros, por supuesto, las transfusiones conllevaban diversos riesgos sanitarios como no tardaría en constatarse.

Tras la Segunda Guerra Mundial se produjeron grandes avances médicos que posibilitaron intervenciones quirúrgicas hasta entonces inconcebibles.

Así surgió una industria que mueve cada año, miles de millones de dólares y se dedica a proporcionar sangre para las transfusiones, técnica que los médicos comenzaron a aceptar como práctica quirúrgica habitual.

Sin embargo, no tardó en manifestarse inquietud ante las enfernmedades ligadas a este procedimiento.

Por ejemplo, durante la guerra de Corea contrajo Hepatitis casi un veintidos por ciento de los receptores de plasma, proporción que casi triplica la registrada en la Segunda Guerra Mundial.

En la década de los setenta, el centro para el control de la enfermedad de estados Unidos, calculó que la cantidad de defunciones ocasionadas por hepatitis contraída mediante transfusiones ascendía a 3.500 po año, si bien hubo quienes aportaron cifras diez veces mayores.

Al mejorar los procesos de detección del virus y la selección de los donantes, disminuyó el número de casos de Hepatitis B

Pero luego vino la Hepatitis C, una nueva forma del virus que a veces es mortal, y que se cobró buen número víctimas, se crre que resultaron infectados cuatro millones de estadounidenses en centenares de miles de casos a través de las transfusiones.

Aunque es cierto que las pruebas más rigurosas han ido reduciéndo la prevalencia de la Hepatitis C, hay quienes temen que aparezcan nuevos riesgos, y que cuando se comprendan, sea ya demasiado tarde.

 

J.J.

S1.16

El Sida

Más o menos en los años ochenta, se descubrió que la sangre podía contaminarse con el VIH, el virus que desencadena el Sida.

En un principio, los administradores de los bancos de sangre se resistieron a admitir la posibilidad de que sus reservas estuvieran contaminadas.

Muchos de ellos analizaron inicialmente con escepticismo el peligro del VIH.

En palabras de un doctor, (Bruce Evatt), "era como si alguien que estuviese vagándo por el desierto, hubiera salido diciéndo: "He visto un extraterrestre. Escuchaban, pero sin creerlo".

No obstante, en país tras país se han declarado escándalos que denuncian el empleo de sangre contaminada con el VIH.

Por ejemplo, se calcula que en Francia, resultaron infectados con este virus, de 6.000 a 8.000 ciudadanos a consecuencia de transfusiones administradas entre 1.982 y 1.985.

Las transfusiones dan cuenta de entre el 10 y el 15 por ciento de las infecciones del VIH en Africa, y del más cel 40 por ciento en Pakistán.

Hoy, gracias a las mejoras en los sistemas de detección del virus, la transmisión del VIH mediante transfusiones es infrecuente en las naciones desarrolladas, pero sigue siendo un problema en los países en vías de desarrollo que no disponen de sistemas de detección.

Es comprensible por tanto, que en los últimos años, haya aumentado el interés en las técnicas médicas quirúrgicas sin sangre, pero. ¿Son seguras estas opciones?.

LAS PRUEBAS

Las pruebas serológicas que se hacen en el diagnóstico de la infección por VIH (SIDA) son diversas, pero ninguna tiene una especificidad ni una sensibilidad del cien por cien.

En todas ellas hay ciertos porcentajes tanto de falsos positivos como de falsos negativos. La presencia de anticuerpos en la sangre de un individuo significa, la mayoría de las veces, que algunas de sus células han sido infectadas por el VIH, que puede por lo tanto transmitir la infección y desarrollar el SIDA.

La existencia de anticuerpos se pone de manifiesto mediante una serología.

Al individuo en cuyo suero no se encuentran anticuerpos, se les llama seronegativos, al que si se le encuentran se les llama seropositivos.

Llegados a este punto, diríamos que mediante esas pruebas, es relativamente sencillo saber quien es seronegativo o seropositivo.

Pero nos encontramos con un problema, el paso del estado de seronegativo a seropositivo, el la seroconversión.

Ya que esta no se produce inmediatamente después del ingreso del virus en el organismo, incluso puede llegar a tardar hasta 14 meses.

Tomándo en consideración las opiniones de doctores, (normalmente de Estados Unidos, que se suponen son los punteros en las investigaciones). Uno de los doctores de los Institutos Nacionales de Sanidad de Estados Unidos, dijo que durante ese tiempo, la sangre recién infectada de una persona, quizás no tenga anticuerpos, o no los suficientes para que la prueba los detecte.

Ya que pueden pasar de tres semanas a tres meses desde que ingresa el virus hasta que hayan los anticuerpos necesarios para ser detectados. Incluso el Instituto Nacional del Cáncer dice, que pueden llegar hasta los 14 meses.

Según un informe médico hecho por especialistas de la Universidad de Maguncia (Alemania), dijeron: "Los que aplican la terapia de las transfusiones, tienen que aceptar el hecho de que ya no existe sangre que esté totalmente libre del virusVIH.

La Hepatitis no A y la Hepatitis no B, solo en Estados Unidos la contraen más de 190.000 personas a través de las transfuciones sanguíneas anualmente.

Si un antibiótico mata únicamente el 99 por ciento de las bacterias patógena de un individuo infectado, el 1 por ciento sobreviviente, puede multiplicarse como una cepa robusta de mala hierba en un campo recién arado.

 

J.J.

De manera que inspira temor estoy hecho maravillosamente
Demasiado peso el de la razón, para demasiada razón de peso