¡Ayuda!. El enemigo está entre nosotros. ¿O soy yo?.

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Sabía que esto acá no me serviría de nada

 

Vegetando solamente vegetando

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Se que no queda mucho tiempo, a pasos agigantados, como si se tuviese prisa por llegar, vamos camino al hundimiento de este sistema.
Cuando digo "este sistema", me refiero a la forma que han utilizado los seres humanos de vivir.< /br> En este tiempo, es como si todos estuviesen esperando resignados su fin, pero por otro lado tratan de sacar el mayor provecho que pueden de este sistema, sabiendo que el fin está cerca.

Hace unos docientos años atrás, un viajero del tiempo, que de vez en cuando salía de su descanso, se detuvo a mirar a un hombre de edad avanzada que estaba labrando una huerta, (tendría el hombre unos 80 años)

Intrigado y sorprendido el viajero, al ver que ese hombre, que ya se le acercaban los fines de su vida y con esa edad, estuviese trabajándo, ya que el viajero percibía el cansancio de aquel hombre. Se le acercó y le preguntó.

"Escuche usted. ¿a qué se debe que con su edad, esté usted trabajándo la tierra, si usted mismo sabe que no verá el producto que de ella salga en un tiempo mas adelante?".

Si. --- le contestó el anciano.---. Se muy bien que no veré el fruto de mi trabajo que hago en esta tierra, pero debe saber que no lo hago para mí. Lo hago para que sean mis nietos lo que disfruten de el.

Muy bien.---contestó el viajero.---. Lo tendré en cuenta. Y se marchó.

Con el pasar de los años, muchos años, el viajero volvió a pasar por esos caminos, y mas allá de una cerca escuchó ruidos. acercándose a ella vió que a unos metros había un anciano labrándo la tierra, le sonaba su cara, algo había en ella que le resultaba familiar, (tendría este anciano unos 80 años de edad).

Así que se acercó a el, y le dijo:

Dígame usted señor. ¿Cuál es la razón del que esté usted, sabiendo lo poco que le queda de estar en este mundo dada su avanzada edad, arándo este trozo de tierra?. ¿Lo hace quizás por sus nietos?.

En algo tiene usted razón.--- contestóle el anciano. Se que es improbable que yo vea el fruto que produzca esta tierra que labro, pero debe saber que no lo hago para mis nietos, lo hago para que mis hijos la disfruten.

Muy bien.---.contestó el viajero.---. Lo tendré en cuenta. Y se marchó.

Un buen día, después de muchos años, el viajero intrigado, recordando las conversaciones que tuvo en épocas diferentes con esos dos ancianos, decidió acercarse nuevamente por ese camino, la cerca de antaño se había convertido en un muro de cemento de casi el doble de su estatura. Una pequeña puerta metálica de la que en la cerradura colgaba un candado no fue impedimento para que este viajero del tiempo la traspasara, al hacerlo vió que a unos metros había un anciano labrándo la tierra.

Acercóse el viajero al anciano y le preguntó. Dado que le queda tan poco tiempo de vida, imagino que usted está arando esta tierra para que sus nietos coman del fruto que ella produzca. ¿No es cierto?.

No.--- le contestó el anciano, no lo hago para mis nietos.

Entonces.--- dijo el viajero.-- Será para sus hijos. ¿No es así.

No.---. Contestó el anciano.--Ni para mis nietos, ni para mis hijos. es totalmente para mí. Ya que es con mi esfuerzo y mi sudor con el que labro esta tierra.

Que mis nietos y mis hijos, se busquen la vida.

¡Me encantan estos seres humanos!. Dijo el viajero.---. Y se marchó.

 

 

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Carta al Dios de Amor

Hola Dios

Mejor dicho, buenas tardes Padre Nuestro que estás en los cielos.

En realidad se supone que al dirigirme a tí, debo hacerlo con humildad y respeto, incluso si fuese de rodillas, sería mucho mejor.

Solo que al recordar que cuando nos creaste tus palabras fueron: "Hagamos un hombre a nuestra imagen y semejanza", es que prefiero dirigirme a tí de pie, como tienen que hacerlo los hombres.

Lógicamente lo haré con el debido respeto, lo más adecuado a tu posición, pero dejando de lado vanas explicaciones, voy a ir directamente al meollo del asunto ya que con esta quiero hacerte llegar, ( y espero que tu oficina de correos esté abierta), y si lo está, que por lo menos funcione, porque debo aclararte que tengo la rara sensación de que mis cartas jamás llegan a tí, y si lo hacen, creo que tú... nunca las contestas.

Porque llega a ser sarcástico el como has llevado el asunto de tu propósito para con los seres humanos.

Quien te resistió, quien se opuso a tí, no puso en duda tu poder, pero si puso en duda tu forma de gobernar, incluso puso en duda el amor que dices tenerle a la humanidad.

Si la justicia no está basada en la razón, en los sentimientos y en la piedad, entonces claramente no es justicia.

Todos tus argumentos, dichos y hechos, desde el principio de los tiempos, para mí, han llegado a resultar como estiércol, te solazas en el dolor de mi hijita, te regocija el saber como sufre, te regocija el saber de como le han aplastado su corazón, de como le han humillado su vida... Sencillamente, te has reído de ella.

Y solo porque en lo profundo de tu corazón, aún sufres el insoportable dolor de que al tuyo... le hayan asesinado.

¿Dios de amor dices que eres?...¡Dios de venganza es lo que eres!. Tu dolor es nada comparado con el que le has hecho padecer a mi pequeño.

La única diferencia es que tú eres poderoso, y estamos irremediablemente en tus manos, y ya te lo he dicho antes, es que No quiero en tu Nueva Tierra, no me interesa, con un Dios como tú, no vale la pena desear ni siquiera el amor, porque tu "amor" está lleno de dolor.

Se que puedes estirar tu mano y eliminarme inmediatamente, (por algo eres Todopoderoso), pero ya no te temo, (es que me duele tanto mi vida que... ¡Bah!. Para què seguir), ya no siento ese amor por tí, ese que dices que hay que tenerte.

debe ser que mi tristeza me agobia tanto, que siento que nunca podrás perdonarme

Porque tu amor, solo es dolor, tu amor solo se basa en la venganza, y aplastas a quien no puede defenderse.

Has transgredido tus propias leyes, has transgredido tu propio amor, tú jamás has escuchado, solo me has hecho creer que me oías.

Recuerda que nada te pedía para mí, solo te pedía que salvaguardaras el corazón de mi pequeño, pero te reíste de mi, sin embargo, el que te rieras de mi no significaba nada comparado de como te has reído de mi muchachita.

Has condenado a mi pequeño solo para satisfacer tu orgullo, y así paliar con tu venganza, el inmenso dolor que aún tienes.

Ya no te pregunto que es lo que hice yo para merecer esto, porque se que cada uno es responsable de sus propias acciones en esta vida, y que cada uno debe responder por ellas, pero tu sabes muy bien lo que he sido, el padre y protector de mi hija, por eso es que ya ni siquiera te pregunto de porqué has dejado que a mi pequeño le hayan torturado el corazón.

¿Para qué preguntarte?. Tú sabes muy bien la respuesta... tal como la se yo.

Llena si quieres las galaxias de otras tierras, pon en ellas jardines del Edén con ríos montes y playas, promete si quieres todo lo que quieras que yó... no quiero ser parte de tu creación.

Te vanaglorias de tu poder constantemente, y solo lo utilizas para vengarte, vengarte en la inocencia de mi pequeña muchachita.

Has utilizado a perros disfrazados, has utilizado a chacales a los que les has puesto toga y corbata, a hienas con faldas de colores y tacones altos, solo para doblegar el corazón de mi hijito, y eso es lo que te ha dejado satisfecho.

¡No!. Realmente aún no te satisfaces.

Ese eres tú, un dios que infunde temor y pavor,
pero solo sienten temor los que piensan en si mismos
solo sienten temor los que nunca han vivido
solo sienten temor aquellos que se arrastran, lamiéndo los vómitos de las hienas,
que insatisfechas de deseos, viven llorándo.

Tú sencillamente preparas el corazón del ser humano solo para regocijarte en su destrucción.

Lloras aún por tu hijo culpando a toda la humanidad, te vanaglorias teniéndome encarcelado, creyéndo que así podrás doblegar mi amor por mi hijito.

Pero conmigo te has equivocado.

Me mantuviste engañado, pero solo hasta que desperté, porque me dormí creyendo en tus promesas y en tu amor, pero cuando desperté, entonces supe cuales eran tus verdaderas intenciones.

Amor, paz, bondad, benignidad, fe, apacibilidad, gobierno de uno mismo, gran paciencia, y no se cuantas otras "cualidades" más, esas que decías que tenemos que cultivar.

Todas ellas, solo sirven para convertirnos en esclavos mientras esperamos en tí.

Pena me das, pero no la pena que se siente por alguien que solo cometió un error, sino la pena que se siente por alguien que se supone que "sus obras son perfectas", y que se derrumba no solo ante mi corazón, ( porque yo no importo), sino que se derrumba ante el corazón de mi pequeño muchachito.

¿Poderoso tú?. Si es cierto

¿Amoroso tú?. Por favor--- si mi hija ya no te cree. ¿No ves que ante su corazón ya has caído del pedestal?.

Pena me das, pero acá te digo, por mucho que hagas sufrir a mi hija, por mucho que me aplastes con tu pesada mano, seguiré con mi cabeza alta defendiéndolo.

Lanza contra mi todas tus huestes, que seguro hay muchos que desean servirte, recuerda que tienes miriádas de ellos, a los cuales les basta que tu les des una sola señal para lanzarse como lobos voraces a la yugular de mi pequeño, ya lo has hecho antes. ¿No lo recuerdas?.

 

A ellos les digo hoy también:

Nos habéis perseguido, nos habéis acechado, nos habéis acorralado hasta que nos obligásteis a adentrarnos en el árido desierto donde quema el sol, donde hasta los escorpiones anhelan hincar en ellos su propio aguijón para escapar de ese sol que quema las entrañas.

Fuísteis con todas vuestras armas, de acero vuestras armaduras eran, tensos vuestros arcos con la cuerda de la ira.

Vuestras flechas, untadas en su punta con el veneno de la envidia.

Vuestras alforjas, llenas con las monedas de los traidores con las que pagáis porteadores que os guíen, calzados con las botas del que está acostumbrado a aplastar, acompañados por vuestras concubinas que os lamen vuestros vómitos con los que se alimentan las hienas.

Seguros de vuestro triunfo íbais, aplastarnos queríais, y según vosotros, "sería cosa de un segundo", pero tan seguro íbais, que no quisísteis llevar con vosotros el arma más importante, y os adentrásteis en ese desierto, donde el sol es dueño y señor de la vida, y nos habéis perseguido a mi pequeño y a mi hasta encarcelarnos.

Las lágrimas que ruedan por las mejillas de mi pequeña muchachita, es el agua que nos hace sobrevivir, que nos mantiene con vida, mientras vosotros, llenos de amargura, sorbéis a cada paso vuestro llanto, que solo es sal reseca.

Las lágrimas de mi hija... esa es el agua limpia y pura que vosotros desechásteis.

Adentraros.... adentraros, perseguidnos, pero no esperéis que las lágrimas de mi pequeña sea el agua que os mantenga con vida.

Vuestras corazas, cubiertas de soberbia, es con las que os cubríais vuestros corazones.

Sin embargo os repito, se os olvidó el arma más importante, la única que allí se necesitaba.

Esa que nace desde el fondo de nuestro corazón, esa que siempre da vida al que dice la verdad, pero que se convierte en amargo ajenjo y que roe las entrañas del que vive de la mentira.

Adentraros más si queréis, os estamos esperando, pero recordad, teníais un pan sobre la mesa, y os habéis arrodillado bajo ella para pelear como perrros hambrientos llenos de odio, por las migajas que de ella caen.

Vuestro negro corazón es un pan ennegrecido sobre el cual vertéis la harina blanca sacada del alma de los inocentes.

No sóis nada para mi hija y para mí.

Y ahora a tí. ¡Oh Dios de "Amor" te digo!:

Me causa pena tu herido corazón, mucho debes aún estar sufriendo por tu hijo asesinado, tanto, que no has soportado que a la mía pueda ser feliz.

Esos son mis argumentos hoy, ¡Oh Dios de "amor"!.

¿Qué me importa ya que tu prometas?.

¿De qué vale tu "justicia", si no la has acompañado del amor?.

¡Tú!. Sigue llorándo por tu hijo.

Que del mío... ya me ocupo yó.

En mi corazón está el más profundo de los dolores
ni el aliento de mi vida ya tiene la ilusión
le han destrozado el alma, estrujándo su corta vida
y Dios que estaba mirándo... no quiso sentir dolor

Y Dios no quiso escuchar
es que estaba muy ocupado
llorando sus propias penas
por su hijo asesinado.

Hoy en esta celda oscura
hoy Dios... ya no quiero tu ayuda
¡Tú!. Poderoso Dios de amor
sigue llorando tus penas
que del llanto de mi hijo
ya me ocupo...yo.

Me despido de ti, Oh Dios de amor, deseando que tu vida no solo sea larga, sino también placentera, y que algún día, quizás algún día, logres el propósito que te prometiste.

Es posible, como te digo, que quizás algún día lo hagas, (incluso, si para lograrlo tienes que aplastar el corazón de mi pequeña, ya que nunca te importó).

Y puede que, cuando tu corazón se sane, se cure el dolor que por tanto tiempo te ha causado el que hayan asesinado a tu hijo, ese dolor que no permite ocuparte de sanar y de proteger a quienes verdaderamente te necesitan.

 

Pero por favor, cuando llegue ese momento, no me salgas con las mismas preguntas que le hiciste a ese hombre, al que dejaste que perdiera todo, incluso a sus hijos, (un tal Job).

Ya se que después lo bendeciste con otros tantos hijos, pero yo te pregunto:

¿Y qué pasó con los primeros hijos?. ¿Qué pasó con esos que dejaste abandonados a la maldad y merced de Satanás?.

Dime. ¿De qué valió le restituyeras con otros hijos los que ese hombre había perdido?.

Quizás, al igual que Abel, la sangre de esos hijos claman por justicia, pero. ¿A quién clamarán por ella, si el que tenía que proveerle de ella, los abandonó?.

 

En todo caso por favor, no me contestes a esta carta, (recuerda que tu jamás has contestado a ninguna).

Y otra cosa, puedes seguir rodeandome de hipócritas, rastreros, arrogantes, mentirosos, desleales, traidores, que al igual que todos esos que anteriormente me has mandado, por mucho que lo han intentado, no han podido doblegar mi corazón, y menos aún el de mi hijito. (es que llegan a ser ridículos).

 

Y como final de esta carta, otra vez te digo:

¡Tú!. Poderoso Dios de amor
ocupate de tu hijo
que del llanto del mío
ya me ocupo...yo.

 

      Que tengas un feliz séptimo día.

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